FTP en ciclismo: qué es, cómo calcularlo y tus 7 zonas de potencia
Aprende qué es el FTP en ciclismo, cómo estimarlo con un test de 20 minutos y cómo calcular tus siete zonas de potencia para entrenar con intención.
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Un número puede ordenar buena parte de lo que haces sobre la bicicleta.
No importa cuántas horas lleves entrenando ni cuántos kilómetros tengas en las piernas. Si usas un potenciómetro pero no tienes una referencia fiable, los vatios pierden contexto. Esa referencia es tu FTP: Functional Threshold Power o potencia umbral funcional.
El FTP no resume todo lo que eres como ciclista. Sí permite decidir a qué intensidad ejecutar una sesión, comparar esfuerzos y detectar cuándo tus zonas dejaron de representar tu capacidad actual.
Qué mide realmente el FTP
El FTP representa la mayor potencia que puedes sostener cerca de tu umbral sin que la fatiga se dispare. Suele describirse como la intensidad que un ciclista entrenado puede mantener alrededor de una hora, pero esa hora no es una ley fisiológica: el tiempo real cambia entre ciclistas y también con el estado de forma.[1]
No es la potencia de un sprint de diez segundos. Tampoco es automáticamente tu mejor potencia media de sesenta minutos. Es una referencia práctica de tu capacidad para sostener un esfuerzo intenso, estable y controlado. Por encima de ese punto, la fatiga se acumula mucho más rápido y el tiempo durante el que puedes mantener la potencia cae de manera considerable.
Esa distinción importa. El FTP no mide tu explosividad. Describe cuánto trabajo puedes sostener cerca de tu límite metabólico. Por eso resulta útil en ruta, contrarreloj, triatlón y pruebas de gran fondo.
Cómo estimar tu FTP
El protocolo de campo más conocido utiliza un esfuerzo de veinte minutos. No consiste en subirte a la bicicleta y atacar desde el primer segundo. El protocolo descrito por TrainingPeaks incluye un calentamiento de resistencia, ejercicios breves de cadencia, cinco minutos a fondo, recuperación y, por último, veinte minutos al máximo ritmo uniforme que puedas sostener.[3]
El FTP se estima tomando el 95% de la potencia media de esos veinte minutos:
Potencia 20 min250 W Factor estimado× 0,95 FTP estimado238 W¿Por qué el 95%? Porque durante veinte minutos normalmente puedes producir más potencia que en un esfuerzo prolongado al umbral. Un estudio en ciclistas entrenados encontró valores medios similares entre el 95% de la potencia de veinte minutos, la potencia de sesenta minutos y el umbral anaeróbico individual.[1] Sin embargo, otra investigación concluyó que el FTP estimado no era intercambiable con varios marcadores de lactato.[2] El factor 0,95 es una aproximación útil, no una constante fisiológica universal.
También existen ramp tests, protocolos más largos y estimaciones construidas a partir de tu curva de potencia. Cada uno observa el rendimiento de una manera distinta. Un ramp test es fácil de ejecutar y no exige dosificar veinte minutos, pero puede favorecer o perjudicar a ciertos perfiles. Un esfuerzo largo se parece más al carácter sostenido del FTP, aunque hacerlo bien exige experiencia y una ruta o rodillo sin interrupciones.
Para empezar, el protocolo de veinte minutos es una referencia útil. Lo importante es repetir un método comparable. Así sabrás si cambió tu forma o sólo cambió la prueba.
Del FTP a siete zonas de potencia
Una vez que tienes una referencia, puedes construir zonas: rangos de potencia expresados como porcentajes del FTP. Sirven para prescribir la intensidad y para analizar después si cumpliste el objetivo. Strava, por ejemplo, utiliza siete zonas de potencia determinadas a partir del FTP del ciclista.[4]
Uno de los modelos más utilizados en ciclismo y triatlón es el de siete zonas asociado a Andrew Coggan. Los límites siguientes son un punto de partida; la respuesta individual y el objetivo de la sesión siguen importando.[3]
| Zona | Nombre | % del FTP | Uso principal |
|---|---|---|---|
| Z1 | Recuperación activa | < 55% | Mover las piernas con un coste mínimo |
| Z2 | Resistencia | 56–75% | Base aeróbica y volumen sostenible |
| Z3 | Tempo | 76–90% | Resistencia muscular y demandas sostenidas |
| Z4 | Umbral | 91–105% | Sostener potencia alta cerca del FTP |
| Z5 | VO₂ máx. | 106–120% | Elevar el techo aeróbico |
| Z6 | Capacidad anaeróbica | 121–150% | Ataques y esfuerzos muy intensos |
| Z7 | Potencia neuromuscular | Máxima | Sprint, fuerza y reclutamiento |
Zona 1: recuperación activa
Por debajo del 55% del FTP. Es un pedaleo muy fácil para calentamientos, vueltas a la calma o días de recuperación. El objetivo no es sumar estrés: es mover las piernas sin comprometer la recuperación.
Zona 2: resistencia
Entre el 56% y el 75%. Aquí se acumula buena parte del volumen de un programa de resistencia. Desarrollas la base aeróbica y haces posible tolerar más entrenamiento con un coste de recuperación relativamente bajo.
No duele como la zona 4 o la zona 5. Precisamente por eso es fácil pedalear demasiado fuerte y convertir una sesión de base en otra cosa. La disciplina en zona 2 también cuenta.
Zona 3: tempo
Entre el 76% y el 90%. Es un esfuerzo sostenido, moderadamente duro. Puedes hablar, pero ya no mantienes una conversación cómoda. Resulta útil para desarrollar resistencia muscular y preparar demandas específicas de pruebas largas.
También acumula fatiga con más rapidez que la zona 2. No es una zona inútil ni obligatoria: su valor depende del objetivo, del volumen disponible y del modelo de entrenamiento.
Zona 4: umbral
Entre el 91% y el 105%. Estás alrededor de la referencia que acabamos de definir. Es un trabajo exigente y específico para mejorar tu capacidad de sostener potencia alta. Los intervalos suelen durar entre 8 y 30 minutos, según el objetivo y el nivel del ciclista.[3]
Entrenar aquí puede ser efectivo, pero el retorno depende de ejecutar bien la sesión y llegar recuperado. Más tiempo al umbral no siempre significa más mejora.
Zona 5: VO₂ máx.
Entre el 106% y el 120%. La demanda de energía es tan alta que no puedes alcanzar un estado estable: la ventilación sube, el consumo de oxígeno se acerca a su máximo y la fatiga se acumula rápido.
Los intervalos suelen durar entre 3 y 8 minutos.[3] El objetivo es elevar tu techo aeróbico y mejorar la potencia que puedes producir cerca de tu VO₂ máx.
Zona 6: capacidad anaeróbica
Entre el 121% y el 150%. Son esfuerzos muy intensos, desde decenas de segundos hasta pocos minutos. Esta zona prepara acciones concretas de carrera: cerrar un hueco, responder un ataque o superar una subida corta por encima del límite.
Zona 7: potencia neuromuscular
Potencia máxima. En este modelo no se define por un porcentaje fijo del FTP.[3] Es el territorio del sprint: esfuerzos breves en los que importan el reclutamiento muscular, la técnica y la producción máxima de fuerza.
Si preparas un triatlón de larga distancia tendrá poca presencia. Si corres criteriums o pruebas de ruta con ataques y llegadas rápidas, no puedes ignorarla.
Elegir una zona es elegir un estímulo
¿En cuál debes entrenar? Depende del objetivo, de tu experiencia y del momento de la temporada.
No todas las zonas provocan la misma adaptación ni tienen el mismo coste. Puedes acumular bastante tiempo en zona 2 y recuperarte bien. Una sesión de zona 5 entrega un estímulo potente, pero exige más recuperación. Si mezclas intensidad sin estructura, es fácil acumular fatiga sin completar bien ninguno de los trabajos importantes.
El entrenamiento estructurado no consiste sólo en conocer las zonas. Consiste en decidir cuánto tiempo pasar en cada una, cuándo hacerlo y por qué.
Por eso el FTP no es un número para exhibir en el perfil. Ejemplo250 W pueden ser zona 3 para un ciclista y zona 5 para otro. El número absoluto importa; el contexto importa más.
Potencia, pulso y sensaciones cuentan historias distintas
El potenciómetro mide de inmediato el trabajo externo que produces. La frecuencia cardíaca responde con retraso y está influida por temperatura, hidratación, fatiga y otros factores. Eso no vuelve inútil al pulso: potencia y frecuencia cardíaca cuentan partes distintas de la misma historia.
Si el objetivo de un intervalo es 250 W, la potencia te dice en tiempo real si ejecutas el trabajo. Tu pulso y tu percepción del esfuerzo ayudan a interpretar cuánto te está costando hoy.
Un ciclista serio no elige entre datos y sensaciones. Aprende a leer ambos.
Tres ideas para llevar a tu próxima sesión
- El FTP es una referencia práctica, no el sinónimo automático de tu mejor hora ni una medida completa de tu rendimiento.
- Las siete zonas convierten esa referencia en intensidades. Cada una busca un estímulo y deja un coste diferente.
- El valor del FTP está en decidir mejor. Úsalo para prescribir la sesión, evaluar su ejecución y detectar cuándo necesitas actualizar la referencia.
El siguiente paso es ordenar esas zonas en el tiempo: semanas, bloques y temporadas que permitan producir el estímulo, absorber la carga y llegar preparado al objetivo. Ahí el entrenamiento deja de ser una colección de sesiones y se convierte en un plan.
Referencias
- Functional Threshold Power in Cyclists: Validity of the Concept and Physiological Responses — International Journal of Sports Medicine, 2018↩
- Functional Threshold Power Is Not Equivalent to Lactate Parameters in Trained Cyclists — Journal of Strength and Conditioning Research, 2021↩
- Training With Power: How to Get Started — TrainingPeaks↩
- Glosario de entrenamiento de Strava para ciclismo — Strava Help Center↩
De la teoría a tus datos
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Define la referencia correcta en Intervals.icu, sincronízala y comprueba exactamente qué FTP y zonas está utilizando Ridium.
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El artículo de un vistazo
Repasa los conceptos clave en una sola infografía.